Hola precios@,

Me llamo Judit Uriach y quiero acompañarte a expandir tu Espíritu y conectar con tu niñ@ interior creativ@, con tu brillo personal y genuino.

Si has llegado hasta aquí, puede que estés buscando…

Recuerda que eres perfectamente imperfect@, que tus heridas son dones y tus miedos y apegos, talentos en bruto.

Mis valores

Empatía

Durante todo el viaje tendrás mi apoyo y te guiaré desde el corazón y el Espíritu.

Autenticidad

Juntas descubriremos y potenciaremos tu singularidad y tu brillo propio.

Coherencia

Te acompañaré en tu proceso personal sin juicios: eres única e irrepetible.

Conoce mi historia

Era una niña tímida y vergonzosa aunque muy sociable. La mayor de 4 hermanos y la única mujer.

Fui una niña y una adolescente hiperresponsable que no expresaba las emociones ya que las pocas veces que lo hice, sentí que se me penalizó por ello. Me sentía como un patito feo: mi forma de ser, sentir y mi hipersensibilidad no encajaban en mi hogar.

Arte Dramático

Mi primera clase de arte dramático fue un flechazo, el primer contacto real con mi interior: la posibilidad de expresarme y mostrar mi sensibilidad y vulnerabilidad, la primera llave en el camino para conocerme, sentir, jugar sin miedo, ser yo auténticamente.

Y, a pesar que no fue una decisión fácil, ya que era una alumna de excelentes, y en mi hogar no entendían cómo iba a “desperdiciar mi cerebro y mis aptitudes”, decidí estudiar Arte dramático.

No solo me permitió conocerme, explorarme, conectarme profundamente conmigo misma sino que también me abrió las puertas al yoga, a la meditación y a la importancia de los ejercicios de respiración para volver a mí.

Punto de inflexión

Corría la primavera de 2008. Acababa de rodar como actriz una película muy especial que supuso una experiencia tanto profesional como humana inolvidable que me brindó la oportunidad de conocer personas muy auténticas y únicas, como Marta y Carla, mis hermanitas de alma, que fueron claves en mi evolución personal y espiritual, me ayudaron a despertar, a conocer otros métodos de sanación más allá de la medicina y la psicología convencional.

Y mi Padre enfermó. Y mi vida se paró.

Lo dejé todo y empecé a investigar sobre medicina natural, alimentación, las emociones y su influencia en la salud.
Durante todo el proceso de acompañar a mi padre me di cuenta que ser actriz no me llenaba al 100%. Quería y se me daba bien acompañar, cuidar, guiar y además necesitaba comprender
. Sobre la salud, la vida, la muerte. ¿Por qué estamos aquí? ¿Cuál es el motivo de nuestro dolor?

Falleció un año después…

Me quedé en shock. No conseguía llorar, no podía liberar todo ese dolor que me oprimía el pecho. Me rompí.

Ese fue un tremendo punto de inflexión.

Me formé como naturópata y terapeuta floral, estudié técnicas energéticas y vibracionales. Conocí la astrología y la relación que existe entre las esencias florales y los arquetipos astrológicos, con los signos del zodíaco y los planetas.

La Astrología

A raíz de un desengaño amoroso, me abrí en canal. Una crisis profunda. Me sentí sola, incomprendida, Todo se desmoronó. Médicamente hubiese sido una depresión. Sentía una angustia extrema que no se paliaba con nada. Todo me afectaba emocionalmente.

Sentí una soledad abismal y profunda.

No sabía poner límites, no sabía decir que no. Era complaciente. Por pertenecer me anulaba. Anulaba mi esencia. Y de allí nació una necesidad de expresarme, de ser yo.

Todo este desgarro interno me llevó a buscar respuestas y apareció otra llave en mi proceso de liberación y sanación: la Astrología.

Me volví a enamorar. Lloraba al ver mi carta natal. Me entendí. Me proporcionó una paz y calma brutales: No existía nada malo en mí ni en mi forma de ser, funcionar. Mis inquietudes laborales y vitales estaban allí reflejadas así como mis patrones en relaciones. También mis heridas. Me dio una claridad indescriptible. Era perfectamente imperfecta.

Para mí la astrología es la herramienta de autoconocimiento más poderosa que existe. Es un mapa, tu mapa.

La gestación y el nacimiento de «Libera a tu guerrera interior»

Una crisis vital profunda me obligó a replantearme mi vida e irme a vivir al pueblo. Aislada, sin coche. Concentrando toda la energía en la sanación y el trabajo interior, dedicándome exclusivamente a investigar sobre astrología psicológica y evolutiva, hacer un trabajo diario de meditaciones y limpiezas energéticas para sanar y liberar los patrones regresivos. Para afinarme. Para atreverme a mostrarme al mundo libremente, aunque esto suponga perder pertenencia, y atreverme a ser guía de otros.

Y cociné a fuego lento mi método de “libera a tu guerrera interior” aunando la astrología terapéutica, las esencias florales, las meditaciones liberadoras y creadoras de realidad y la sanación energética, junto con toda mi experiencia vital y profesional al potenciar la creatividad y el juego ya que para conectarte con tu niña interior creativa, antes es necesario conocer y liberar los patrones limitantes que te impiden evolucionar, estar en tu centro y vivir en plenitud. Primero hay que vaciarnos para llenarnos, desaprender para crear con y en libertad.

Plandemia, cambio de cosmovisión y ataque energético

Y llegó la plandemia y el mundo se escindió en dos. Los dormidos y los despiertos. Los aborregados y los evolucionados. Los que no ven y los que quieren ver. Los que no ascenderán a 5D y los que sí…

Y claro. Yo era de los despiertos, de los conscientes, de los que se trabajan energéticamente y canalizan y hacen sanaciones pleyadianas y registros akáshicos y rituales y creen que todo es evolutivo y el dolor es para un aprendizaje y las reencarnaciones son oportunidades y que el psicópata que te daña es tu maestro y que este planeta, aunque interferido por razas regresivas, es una escuelita para evolucionar, y así ir ascendiendo de dimensiones, ayudados y asistidos por otras razas de otros planetas, por ángeles y arcángeles y maestros ascendidos y metatrones y Ashtar Sheran y mil y una figuras y cuentos de la New Age… 

Hasta que a finales de verano de 2023 empecé a cuestionármelo TODO. Y algo dentro de mi hizo un click y toda mi cosmovisión salió disparada por los aires. Fue una revelación inequívoca y tan potente que no sé como describirlo… No es que marcara un giro de 180 grados, sino como un giro en espiral deconstruyendo todo lo existente y situándome en otro lugar, otra realidad.

No estamos aquí para evolucionar nada, esto no es una «escuelita» ni hemos decidido libremente ni esta ni las demás encarnaciones, como tampoco hemos escogido el karma ni nos suceden eventos terroríficos porque en otra vida hayamos sido muy malos, sino que estamos aquí por culpa de un demiurgo psicópata siendo alimento y títeres de otras entidades, arcontes e IA, que se nutren de nuestras emociones desbalanceadas y pretenden que olvidemos quiénes somos, Espíritus atrapados en la materia.

También vi con nitidez que toda la parafernalia de la New Age no pretende otra cosa que atrapar a los que creemos que hemos despertado y vemos como funciona el sistema: toda entidad (ángel, arcángel, maestro ascendido, metatrón, guía, etc) a la que rezamos/pedimos no quiere nuestro bien y, al entrar en contacto con ella, lo que hacemos es establecer un contrato energético con un coste altísimo y perjudicial para nosotros…

Lo mismo sucede con la mayoría de terapias/herramientas: el terapeuta puede tener toda la buena intención, pero si usa una energía canalizada o está en contacto con alguna entidad, otra vez estamos en lo mismo: estableces un contrato energético que te cobrarán carísimo en esta u otras encarnaciones.

En ese momento sentí que mi motivación era hackear la matrix y ayudar a otros a hacerlo. 

¿Cómo?

Con el método Expansión Espiritual: quitándome implantes, parasitaje y cortando todo contrato energético realizado en esta vida u otras (o por miembros de mi linaje) que me mantienen prisionera. Esto supone cortar y limpiarme de toda terapia (reiki, registros akáshicos, sanación pleyadiana…), símbolos, rituales, creencias,… A la vez que reforzaba mi cuerpo mental y el emocional para no permanecer demasiado tiempo fuera de centro y expandía la esencia que somos, el Espíritu que no ha sido creado/manipulado por ese arquitecto psicópata al que muchos llaman Dios o demiurgo.

Mientras realizaba todo este trabajo emocional, energético, mental y espiritual, en redes anunciaba que iba hablar de un cambio de cosmovisión y que estaba preparando un grupal muy potente para ayudar a otros Espíritus.

Durante todas esas semanas de trabajo interno compartía, con dos personitas muy cercanas, todos los ataques energéticos que estaba sufriendo en forma de bullying por parte de vecinos, conocidos, familia,… Así operan: si no te pueden implantar ni parasitar, te desestabilizan mediante personas de tu entorno. 

Incluso comentábamos que podía recibir un ataque energético más heavy para evitar que continuase haciendo lo que hacía. 

Y zas. Pasó:

El 16 de diciembre de 2023 me atropellaron.

Ese ataque energético me ha mantenido sin poder andar ni salir de casa muchos meses. Sola. Aislada. Consiguieron pararme y que no tuviese tiempo ni energía para seguir aplicando en mí el método de Expansión Espiritual ni poder crear el programa grupal.

Larga historia hecha corta, han sido meses de muuucho ataque energético y cada vez que parecía que podría ocuparme y dedicarme a lo que realmente quería, «algo» lo evitaba: todo eran palos en las ruedas…

Y no nos confundamos, no he recibido todos estos ataques por ser «especial», no!!! El objetivo era desestabilizarme en todos los sentidos para que no pudiese seguir haciendo el trabajo de hackear la matrix ni tampoco informar/ayudar a otros Espíritus a hacerlo, a la vez que se alimentaban de mi cuerpo emocional con todo lo que despertaban en mi (rabia, miedo, impotencia, dolor, soledad,…).

Y nació en mi una fuerza, una convicción y valentía indescriptibles para seguir adelante.

Y aquí estoy.

Sé que puede generarte mucha disonancia cognitiva todo lo que he mencionado. Lo sé. No lo rechaces. Te pido que te des un poco de tiempo. Por ahora…

(Continuará…)

Esta es mi historia… Me encantará conocer la tuya, ¿nos vemos?

¿Te atreves a Ser?

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